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domingo, 18 de septiembre de 2022

 Nuestros artistas ecuatorianos más relevantes

Los pintores ecuatorianos más famosos 

Oswaldo Guayasamín 

Fue hijo de padre indígena y madre mestiza. En contra de su voluntad se inscribió en la Escuela de Bellas Artes de Quito, consagrándose como pintor y escultor. Desde el comienzo de su carrera, su obra dio muestras de protesta social, aspecto que le hizo tomar distancia de la Escuela. Con un estilo expresionista, sus lienzos presentaron las injusticias y el dolor que enfrentó la humanidad en el siglo XX (siglo veinte), especialmente bajo las dos guerras mundiales.

Oswaldo Guayasamín (Quito, 1919 - Baltimore, 1999) Pintor ecuatoriano. Comenzó a pintar y dibujar desde su infancia, y vendía sus trabajos a los turistas para costearse los estudios. Aunque debió enfrentar la oposición paterna para hacerlo, finalmente se matriculó en la Escuela de Bellas Artes de Quito, en la que permaneció durante siete años y de la que recibió el título de Pintor y Escultor en 1941, siendo el mejor alumno de su promoción.

Guayasamín recibió su formación estética fue el de mayor auge de la Escuela Indigenista, y la influencia de esta corriente en el pintor es evidente desde sus obras iniciales. En 1942 realizó su primera exposición en Quito, que causó gran escándalo por su marcado carácter de denuncia social. Poco después se trasladó a México, donde trabajó algunos meses con el gran muralista Orozco, quien ejerció una importante influencia en la definición del lenguaje estético del joven pintor ecuatoriano.

Durante 1958 realizó dos importantes murales en el Ecuador: El descubrimiento del Río Amazonas, realizado en mosaico veneciano, que se encuentra en el Palacio de Gobierno de Quito, y el mural Historia del Hombre y la Cultura, para la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Central del Ecuador. En 1960 recibió el Gran Premio del Salón de Honor de la II Bienal de Pintura, Escultura y Grabado de México, un galardón que significó el comienzo de su proyección internacional. Tras varios años de intenso trabajo, en 1968 presentó en el Museo de Bellas Artes de la Ciudad de México su segunda serie de envergadura, titulada La edad de la ira y compuesta por 260 obras que se agrupan por series (Las manos, Cabezas, El rostro del hombre, Los campos de concentración, Mujeres llorando), en las que el pintor recogió diversos elementos de su experiencia vital para plasmar en una deslumbrante sucesión de telas el drama y la tragedia del hombre de nuestro tiempo.

En 1973 fue nombrado vicepresidente, y luego presidente, de la Casa de la Cultura de Quito, cargo que le permitió realizar un amplio programa de difusión cultural. En 1974 recibió la Condecoración del gobierno de Francia, que por primera vez se concedió a un artista latinoamericano. Durante el año 1977, como homenaje a su trabajo, el Ministerio de Relaciones Exteriores organizó en Quito una retrospectiva de su obra, parte de la cual se expuso simultáneamente en varias ciudades de España. En 1980 inauguró su mural Ecuador en el Consejo Provincial de Pichincha y, en 1982, terminó otro mural, denominado España-Hispanoamérica, que se encuentra en el Aeropuerto Internacional de Barajas, en Madrid.


Gabriela Calvache 

cineasta 

Sus cortometrajes han participado en importantes festivales como la Berlinale. Su debut como directora de largos de ficción, ‘La mala noche’, obtuvo el premio a Mejor película internacional en el NY Latino Film Festival HBO y la Mención a Mejor directora Emergente de Minneapolis Saint Paul International Film Festival.

También representó al país en los Óscar y Goya 2020. Ha producido varios documentales premiados internacionalmente. Gabriela Calvache es una directora, productora y escritora ecuatoriana, nacida en 1977,

en Ambato, Ecuador. Egresada de la Universidad de San Francisco Quito, con una licenciatura en artes contemporáneas, también tiene un posgrado en guion de ficción, por la Escuela de Cine y Audiovisual de Cataluña ESCAC, de España. Debuta en la industria fílmica como productora del largometraje Alegría de una vez (2002), para luego producir la cinta Jaque (2005) y el documental When Clouds Clear (2008). En 2006 empieza a escribir y dirigir cortometrajes, además de escribir el guion para la cinta Impulso (2009). Es invitada al laboratorio de proyectos de Cannes, en 2013.

Gabriela debutó en largometrajes como directora y guionista de la cinta La mala noche (2019), cinta que se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, en 2019.



“No tengo mucha idea de qué es lo que me empuja a realizar películas pero es muy poderoso. Simplemente sé que lo tengo que hacer porque para mí es como respirar, es lo que me brota del cuerpo y lo que me regresa. Tal vez la búsqueda no es el cine como tal, sino la oportunidad que el cine me da de descubrir el mundo y la esencia humana para interpretarla con mi mirada, con mi intuición y con mi razón. Pocas cosas se comparan a la experiencia de escribir un guion, de dirigir una escena, de editar una película. El cine me permite vivir en la piel de otros, observar desde sus ojos, amar con su corazón. ¿Cómo no atravesar este duro proceso una y otra vez?”.


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